Los Tractores No Son Juguetes. Traumatismos Severos del Pie.

Tractor

Quizás uno de los asuntos que más desolado me deja cada verano son las lesiones por tractores en niños. Y con este post quiero tratar de concienciar a los adultos de lo siguiente:

Los tractores no son juguetes

Con la llegada del verano, muchos niños acuden de visita veraniega al campo y a los pueblos. Allí se ven expuestos a diferentes situaciones no habituales, entre las cuales está el contacto con los tractores.

Los tractores son vehículos catalogados en el área de vehículo industrial, que alcanzan velocidades pequeñas pero con muchísima potencia y peso. Su diseño no tiene en cuenta medidas de seguridad pasiva.

Lamentablemente cada año nos encontramos en la puerta de urgencias con niños que han tenido un accidente de tráfico con un tractor. Normalmente se deben a aplastamientos muy severos, a veces con amputación y pérdida del riego sanguíneo, con el consiguiente riesgo de gangrena.

Además hay que tener en cuenta que las ruedas de los tractores suelen tener una altísima contaminación por estiércol, escombros y heces de animales. Esto complica enormemente cualquier lesión causada por estos vehículos.

En ocasiones como resultado de un juego o una actividad lúdica, hemos tenido la desafortunada ocasión de atender niños accidentados por tractor. Es frecuente además los vehículos estén funcionando, por lo que suelen acompañar la responsabilidad de un adulto.

Las lesiones más típicas son la amputación, fractura, lesión cutánea extensa, amputación de dedos, lesión de los tendones, lesión de nervios y finalmente y más grave, la lesión de las arterias y consiguiente isquemia y necrosis.

La solución quirúrgica para los casos de aplastamiento por tractor suele ser muy compleja.

El propio día de la lesión hay que determinar qué parte de la lesión se puede recuperar con técnicas de microcirugía y qué parte debe esperar a la observación. Normalmente se necesitan varios días e incluso semanas para que las lesiones de los tejidos blandos se delimiten y podamos valorar de forma segura qué partes de la piel, tendones, nervios, huesos o músculos se van a gangrenar y habrá que quitar.

Si nuestra intención es reconstruir y disminuir al máximo los requerimientos de amputación, lo habitual es necesitar varios desbridamientos seguidos de la cobertura de heridas con piel de otra parte del cuerpo, en forma de injertos o colgajos microquirúrgicos.

Este gesto se debe acompañar de estabilización de los huesos, bien de forma definitiva si hay fracturas, o bien de forma temporal si sólo es para proteger la reconstrucción y la posición funcional del pie. Nosotros solemos utilizar fijadores externos para cuidar la posición del pie y evitar el pie equino, manteniendo la flexión dorsal del pie en 90º.

A veces, lamentablemente no queda más remedio que ampiutar el pie destruido.

 

Por favor, no deje que los niños se acerquen o monten a los tractores. No son juguetes, son vehículos industriales.

Rehabilitación de Tendones Extensores

Este post trata sobre lesión aguda de tendones extensores. Si Ud. quiere información sobre tendones flexores consulte AQUí.

La rehabilitación de tendones extensores es compleja debido a que hay diferentes lesiones y diferentes niveles, por lo que cada tipo de lesión requiere de un tipo de rehabilitación específico.

Vamos a explicar las lesiones AGUDAS (de corta duración) de aparato extensor desde punta de dedo hasta antebrazo, y daremos algunas nociones sobre rehabilitación. Conviene que además los pacientes consulten a los profesionales sobre sus lesiones y el tratamiento adecuado.

NO TRATAREMOS EN ESTA ENTRADA LAS LESIONES CRÓNICAS (de larga evolución) DE APARATO EXTENSOR. Por tanto no se deben aplicar directamente estas nociones a las lesiones crónicas, como por ejemplo el cuello de cisne o la lesión de boutonnière crónico.

Zonas del Aparato Extensor

Zonas de tendones extensores
Zonas de posible lesión de tendones extensores. Son importantes porque cada zona tiene un tipo específico de rehabilitación.
Zona I: dedo martillo

La lesión típica produce un dedo en martillo. La punta del dedo se cae hacia abajo y aunque el paciente intente subirla no lo consigue. La rotura del tendón extensor puede tener un fragmento óseo asociado.  En nuestra opinión, el dedo en martillo sólo necesita cirugía en ocasiones muy infrecuentes. Sólo si hay un fragmento óseo muy grande, entonces puede ser necesaria la cirugía. En mi experiencia la mejor manera de solucionar el dedo en martillo es mediante una férula de Stack mantenida día y noche durante 6 semanas, seguida de férula de Stack nocturna durante 6 semanas más.

Ferula de Stack
Férula de Stack

La rehabilitación y flexibilización del dedo de martillo no debe comenzar hasta que se retire la férula de Stack. La rehabilitación debe ir encaminada al cierre suave del puño, y nunca a la flexión forzada del dedo. Durante 6 semanas de férula lo que hemos logrado es que se forme una cicatriz que realiza la función del tendón extensor. Esa cicatriz todavía no se puede forzar hacia la flexión. En el siguiente vídeo se muestran movimientos suaves de flexión que permiten recuperar la sensibilidad sin poner en peligro la recuperación del tendón extensor.

Zona II

Estas lesiones siempre necesitan cirugía para su reparación. Solemos utilizar puntos en forma de U no absorbibles de nylon cilíndrico 4/0 buscando queden los cabos tendinosos perfectamente enfrentados. Mantenemos tres semanas una férula con el dedo en extensión. Tras quitar la férula se inician ejercicios iguales que en el dedo de martillo.

El cierre de puño tocando con la punta de los dedos en la base de la palma se debe lograr entre la 4ª y 5ª semana. La progresión de la flexión de dedos debe continuar despacio en las semanas siguientes. Nuestra recomendación es flexionar progresivamente los dedos con ayuda de la otra mano. Se debe tener la precaución de extender la muñeca simultáneamente, para evitar un exceso de tensión en la reparación. La tensión se puede continuar aumentando hasta las 12ª semana tras la reparación, momento desde el cual se considera que la tenorrafia ha alcanzado la madurez cicatricial.

Flexión forzada de tendones extensores.
Flexión forzada. Sólo debe alcanzarse al final de la cicatrización de los tendones extensores. NO lo recomendamos antes de 12 semanas desde el traumatismo
Zona III (bandas laterales): lesión de boutonnière

La lesión del aparato extensor en zona III, sobre todo por mecanismos contusivos cerrados, produce una debilidad del aparato extensor con una trasposición volar de las bandas laterales. El efecto  es la hiperextensión de la articulación interfalángica distal y la flexión de la interfalángica proximal, lo que se conoce como lesión en ojal y provoca el dedo de boutonniere.

Deformidad de boutonniere
Deformidad de boutonnière, con flexión proximal y extensión distal de las articulaciones interfalángicas.

En muchas ocasiones la deformidad no es inmediata y comienza a aparecer en los siguientes días. Por eso la mayoría de las lesiones agudas de boutonnière no se diagnostican en urgencias, sino en la consulta.

La manera de ferulizar y rehabilitar la deformidad aguda de boutonnière es con una férula específica de boutonnière y ejercicios desde el primer día del diagnóstico, durante 6 semanas.

Férula de boutonnière
Férula de boutonnière

Los ejercicios para la corrección del boutonnière son específicos, y pretenden retensar las bandas laterales hacia el centro del dorso del dedo. Esto se consigue extendiendo la articulación interfalángica proximal y flexionando con fuerza la articulación distal. La férula de boutonnière permite realizar los mismos ejercicios si colocamos un esparadrapo en la zona más cercana a la base del dedo.

Zonas III (banda central) a IX

Las reparaciones de tendones extensores en zona III, IV, V se pueden realizar con puntos en U de material no absorbible (prolene 4/0) para conseguir el enfrentamiento perfecto de los cabos tendinosos). En zona VI, VII, VIII y IX podemos realizar puntos tipo Kessler-Tajima. En todos los casos se puede acompañar de suturas epitendinosas, al menos del dorso en las primeras y circunferenciales en las segundas.

Nosotros ferulizamos las lesiones en zonas III hasta la IX de la misma manera: muñeca levemente extendida 30º y articulación metacarpofalángica en flexión de 20º, mientras que las articulaciones interfalángicas deben permanecer extendidas a 0º. Esta férula se coloca por la cara volar de la mano, y el dorso se cubre con tul, gasas extériles y vendaje firme pero que no produzca compresión.

Férula de extensión estática
Férula de extensión estática

La férula se mantiene durante al menos tres semanas. Al retirar la férula se pueden retirar los puntos de sutura. Después volvemos a realizar un vendaje de la mano si las heridas fueron muy extensas, o colocar apósitos si fueron pequeñas. Normalmente recomendamos a los pacientes no iniciar la rehabilitación en la cuarta semana. Tan sólo recobrar los movimientos normales en la muñeca y volver a ganar flexibilidad, ya que la mano suele estar unos días entumecida después del periodo de inmovilización.

Si tiene problemas con una lesión de tendones extensores no dude en consultarnos.

 

Lesiones Degenerativas del Pulgar

Rizartrosis
Rizartrosis
Las lesiones del pulgar de causa degenerativa son bastante frecuentes. La rizartrosis es la que más vemos en consulta.

Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.

La degeneración de la articulación de la base del pulgar se debe a una laxitud de los ligamentos, si bien en algunos casos también se puede deber a una forma particular del hueso metacarpiano. La laxitud de los ligamentos permite que el metacarpiano no se encuentre completamente alineado sobre la articulación, creando zonas de roce en la articulación, que se hace más dolorosa al coger peso o realizar esfuerzos.

En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.

Cuando la articulación se encuentra dañada, es necesario quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía. Después de una trapeciectomía los síntomas dolorosos suelen ceder.

La trapeciectomía se puede realizar con anestesia del brazo, en régimen de media estancia, y puede acompañarse o no de reconstrucción de ligamentos. Los pacientes suelen mejorar del dolor, pueden realizar más actividades, pero a veces notan una  pérdida de fuerza.

Movimientos de pulgar en primates.
La oposición de pulgar nos ha permitido el desarrollo como especie. Mientras que en primates no humanos la mano permanece en posición de flexión extrínseca y pulgar que no logra la misma superficie de contacto ni rango articular en la oposición

Otra de las lesiones degenerativas más frecuentes en el pulgar es la lesión de su tendón extensor. El tendón extensor del pulgar, conocido en términos médicos como extensor pollicis longus se encuentra expuesto a diferentes patologías que pueden producir su rotura, lo que impide extender y elevar el pulgar.

La rotura más típica del tendón extensor del pulgar se debe a la artritis reumatoide, en la que los efectos inflamatorios de la enfermedad, unida al tratamiento con corticoides y antiinflamatorios, favorece la rotura del tendón. Otro motivo frecuente es la rotura por roce tras una fractura de hueso radio. También se pueden producir roturas espontáneas que limitan la extensión interfalángica del pulgar. Finalmente pueden ocurrir lesiones del tendón por traumatismos o por corte con cuchillo en accidentes caseros.

La rotura de tendón extensor del pulgar tiene buena solución siguiendo ciertas pautas conocidas. En caso de que la lesión se deba a un traumatismo o corte, el tendón se puede reparar directamente, cuidando la rehabilitación postoperatoria.

En el caso de roturas que no han sucedido tras un traumatismo, suele ser necesario utilizar un tendón cercano que sustituya al tendón dañado, mediante una transferencia tendinosa. Esto se debe a que las lesiones atriccionales desgastan el tendón en una longitud considerable, y ya no es posible unir los extremos. Se trata de una intervención con mínimas incisiones que se realiza en régimen ambulatorio, anestesiando el brazo, y el paciente puede dormir en su domicilio.

Uso del dedo pulgar
El uso de los pulgares depende de la estabilidad de la columna del pulgar.

Posteriormente es necesario proteger la reconstrucción con férula, para iniciar la rehabilitación suave transcurridas unas semanas. Los resultados suelen ser excelentes, logrando la recuperación casi completa del movimiento.

Masajes Para el Dolor en Cicatrices

Dolor en mano
Dolor en mano
El dolor sobre lesiones de puntas de dedo o cicatrices puede mejorar mediante el entrenamiento del “tacto”.

Las lesiones en punta de los dedos y las heridas por traumatismos o por cirugías pueden ocasionar problema de dolor en la cicatriz.

Uno de los ejemplos más típicos es el dolor en un dedo después de un golpe en la punta, aunque también es típico el dolor en la cicatriz de cesárea. Normalmente las sensaciones dolorosas desaparecen al cabo de pocas semanas. Pero si el dolor es continuado y se acompaña de pérdida de sensibilidad puede deberse a una lesión nerviosa.

En los casos de lesión nerviosa, la recuperación  de la sensibilidad se acompaña de sensaciones dolorosas.

Para favorecer una correcta recuperación del tactoen las cicatrices, y que no se interprete el tacto como dolor, es necesario realizar un “entrenamiento” de la sensibilidad. Este entrenamiento se denomina técnicamente como “terapia de desensitización”.

La terapia de desensitización pretende mejorar la recuperación de la sensibilidad y el nuevo aprendizaje del tacto mediante el entrenamiento progresivo de la sensibilidad.

La terapia que presentamos a continuación está dirigida hacia las heridas en punta de dedo e incisiones quirúrgicas de la mano, pero pero los principios son aplicables a casi todas las cicatrices que se acompañen de molestias.

  1. Iniciar el entrenamiento mediante el contacto de la cicatriz con superficies suaves, incrementando la rugosidad de forma paulatina. Estos entrenamientos progresivos del tacto sobre incisiones, pueden iniciarse desde la misma retirada de puntos de una herida.
  2. Continuar progresando en el contacto de la cicatriz, primero de forma superficial, y luego más profunda, incrementando la fuerza de presión, también de forma progresiva.
  3. Si las cicatrices se encuentran en manos, pies, o extremidades o cerca de articulaciones, entrenar poco a poco el movimiento de las articulaciones, forzando cada vez un poquito más, para ganar rango de movimiento en cada nuevo intento.
  4. Continuar progresando con masajes desde superficie hacia profundidad, con presión cada vez mayor, en forma de movimientos circulares facilitados por crema hidratante o vaselina.
  5. Finalmente terapias de contacto con sustancias amoldables, tipo plastilina, de tal manera que los ejercicios de presión sean homogéneos.

En este video ilustramos como progresar en las superficies, tacto, presión y contacto moldeable para entrenar cicatrices que habitalmente son molestas, como las que se producen en las puntas de los dedos o por ejemplo en la incisión del túnel del carpo.

[youtube=http://youtu.be/ZmsSCqQ5eEk]

Presentamos un ejemplo de ejecución en vídeo de ejercicios de mejora de la sensibilidad, que puede resultar útil tanto para pacientes como para profesionales dedicados a la terapia manual en traumatismos, secuelas o enfermedades de la mano.

Si es su caso y necesita de ayuda con su problema, no dude en contactar con nosotros.

Laceraciones de Tendones de la Mano

Lesiones de mano
Lesiones de mano
Los movimientos finos de la mano se ven afectados en las lesiones de tendones flexores debido a su relación importante con los músculos lumbricales de la mano.

Uno de los problemas tratados con más frecuencia  en cirugía de la mano son las secciones de los tendones flexores. El movimiento fino de la mano depende de forma importante de los tendones flexores, ya que se encuentran en íntima relación con los músculos lumbricales. Los tendones flexores se suelen dañar en traumatismos severos de la mano, así como por laceración o sección por instrumentos cortantes como cuchillos.

Los tendones flexores en los dedos se encuentran localizados en el  canal flexor y se rodean de importantes estructuras formadas por fibras paralelas y oblicuas que se denominan  poleas y que se encargan de mantener el momento de fuerza del tendónLas laceraciones de tendones flexores cuando ocurren en los dedos pueden tener lugar a dos niveles:

  1. En la sección de flexor en zona I la lesión ocurre distal a la inserción del tendón flexor superficial, por lo que sólo se corta el tendón flexor profundo.
  2. La sección de flexor en zona II ocurre proximal a la inserción del flexor superficial, por lo generalmente se acompañan la lesión de flexor superficial y profundo. La sección de flexor en zona II tiene peor pronóstico funcional ya que es más frecuente la formación de cicatrices entre los tendones y con las poleas, siendo más frecuente la necesidad de realizar tenolisis y artrolisis.
La sección de un tendón flexor es una indicación de cirugía urgente. La reparación de los tendones flexores, conocida como tenorrafia, idealmente debe realizarse de forma inmediata, o al menos antes de las siguientes 48 horas.  Cuando no se realiza la reparación tendinosa, puede tener lugar una  retracción de los cabos de sección creando un defecto, en el que el organismo comienza un proceso de cicatrización, por lo que se pierde el espacio natural por el que discurre el tendón. Además el cabo proximal se acorta y cada vez resulta más dificultosa su reparación.

La reparación de los tendones flexores debe realizarse cómodamente por un abordaje amplio. En algunas ocasiones, los pacientes se sorprenden, ya que la herida inicial era mínima. Los objetos corto-punzantes pueden producir lesiones muy extensas en profundidad a través de heridas muy pequeñas. Para una correcta exploración quirúrgica de la herida es necesario realizar un abordaje estándar tipo Brunner y diagnosticar otras posibles lesiones como las de los nervios o las arterias colaterales.

 Una vez identificada la zona de lesión del tendón flexor es necesario recuperar los cabos de sección. Normalmente el propio mecanismo de lesión abre una zona del canal flexor por el cual realizar la reparación. En cualquier caso, si no hubiera espacio suficiente para realizar la reparación, es necesario realizar una pequeña apertura en el canal flexor, siempre preservando las poleas más importantes, como son la A2 y la A4.

Lesiones de tendones

Flexionando la punta del dedo generalmente se identifica el cabo distal, mientras que para recuperar el cabo proximal es necesario flexionar la articulación metacarpofalángica, la muñeca y a veces exprimir distalmente la musculatura flexora del antebrazo. Cuando estas maniobras no son exitosas, es necesario realizar una pequeña apertura en la palma de la mano. Por allí se recupera el tendón, se pasa una sonda de silicona (tipo sonda urinaria pediátrica) hacia la punta del dedo y se sutura el cabo proximal a la sonda. Al tirar de la sonda desde la herida original se traslada el cabo proximal del tendón hacia la zona de lesión, y se puede entonces iniciar la tenorrafia.

 Los cabos se preparan para su reparación sosteniéndolos mediante una aguja cruzada entre polea y tendón. Siempre se debe evitar la manipulación de la punta de los cabos para no empeorar su calidad. La reparación debe realizarse utilizando sutura con aguja cilíndrica, con al menos 6 cabos que crucen la tenorrafia. Nuestra sutura preferida es la de tipo Kessler  con polipropileno 4/0 acompañada de 2 puntos de sutura en forma de U y finalmente una sutura epitendinosa continua de polipropileno 6/0 descrita por Silfverskiöld.
 
Al finalizar la reparación conviene verificar que la tenorrafia puede desplazarse cómodamente por el interior del canal flexor. Una reparación de tendón de calidad dudosa debe repetirse ya que con gran diferencia lo más probable es que se rompa durante la fase de rehabilitación.

La fase de rehabilitación debe ser supervisada por el cirujano responsable ya que la rotura accidental de la tenorrafia durante la rehabilitación constituye una urgencia que debe tratase de igual manera que la lesión original.

Si usted ha sufrido una lesión de tendón flexor, no dude en contactar con nosotros para una valoración.

Protocolo de Rehabilitación Tras Reconstrucción de Tendones Flexores

Tendones flexores
Este post trata sobre tendones flexores. Si Ud. quiere información sobre tendones extensores pulse AQUÍ.
La rehabilitación de los tendones flexores tras una laceración o sección, o tras una reconstrucción de poleas requiere de un cuidado muy especial. En este post vamos a dar información sobre una serie de ejercicios que facilitan la recuperación después de una reparación de tendones flexores.

¡AVISO!

Durante el periodo de rehabilitación de un tendón (12 primeras semanas) no debe:

  1. Dejar el dedo inmovilizado, ya que la cicatriz interna formará adherencias.
  2. Comprobar “qué fuerza” es capaz de hacer, como por ejemplo con un dinamómetro, ya que este tipo de comprobaciones suele finalizar cuando se rompe la tenorrafia que está en fase de cicatrización.

Las reparaciones de tendones  se denominan técnicamente como tenorrafias. Existen diferentes maneras de realizar las tenorrafias, con diferentes resistencias. No todas las tenorrafias son igual de resistentes, por lo que hay que tener en cuenta cómo está hecha una tenorrafia antes de plantear el modo en que se va a realizar la rehabilitación.La información sobre la técnica que se ha empleado para realizar la tenorrafia y el tipo de hilo de sutura del tendón debe constar en el informe médico de la intervención, para que así el paciente pueda ser valorado por el resto de los profesionales.

Según los trabajos ya clásicos de Strickland, las tenorrafias más resistentes son las de 6 cabos suplementadas con sutura epitendinosa contínua. Los hilos más frecuentemente utilizados son 4/0 para la reparación y 6/0 para la sutura epitendinosa. La reparación de tendón puede realizarse de muchísimas formas.

La técnica más extendida es la tenorrafia de Kessler-Tajima, que aporta dos cabos de sutura. Después se debe complementar con 4 cabos más, utilizando por ejemplo 2 puntos en “U”. La sutura epitendinosa puede ser una contínua simple, aunque nosotros preferimos la sutura de Silfverskiöld porque reduce en grosor de la reparación y parece facilitar el deslizamiento dentro del canal flexor.

Los tres aspectos  que hay que tener en cuenta durante la rehabilitación de tendones flexores son:
  1. No superar la resistencia de la tenorrafia. Los ejercicios deben ser suaves, y el paciente y el fisioterapeuta deben conocer la técnica empleada en la reparación quirúrgica. No se deben extender los dedos después de un tenorrafia para no romperla. Para ello utilizamos la férula tipo Durán, que limita la extensión global de los dedos.
  2. Extender correctamente la articulación interfalángica proximal de los dedos después de la intervención. Aunque parece contrario a la intuición, es quizás el gesto más importante para evitar la rigidez de los dedos. Para extender la articulación interfalángica proximal sin romper la tenorrafia se debe colocar una férula de Durán en flexión de articulaciones metacarpofalángicas (70º) y de la muñeca (30º) como muestra la imagen debajo.

    Ferula Duran
    Férula de Durán permite extender la articulación interfalángica proximal. Dado que mantiene la muñeca y las articulaciones metacarpofalángicas en flexión leve, la reparación del tendón no se somete a una fuerza excesiva.
  3. Realizar los  ejercicios de forma progresiva. Durante las tres primeras semanas realizar de forma pasiva la flexión y extensión de todos los dedos en todo el rango posible de movimiento que permita la férula.

La férula se puede retirar después de 3 semanas, y se pueden iniciar entonces los ejercicios activos asistidos, en los que el paciente cierra el puño mientras se ayuda con la otra mano a cerrar. Este y los dos siguientes  ejercicios pueden prolongarse durante tres semanas.

Es muy interesante acompañar el cierre de puño con un ejercicio de movimiento pasivo tipo Moberg en el que al flexionar la muñeca los dedos se extienden pasivamente, y por contra la extender la muñeca los dedos se flexionan cerrando el puño muy suavemente. En el siguiente video podéis ver los movimientos tipo Moberg:

Los ejercicios deben realizarse de forma más intensiva por la mañana, ya que el reposo nocturno aumenta el edema y dificulta el movimiento. El ejercicio debe comenzar por una fase de calentamiento, de aproximadamente 10 minutos, sumergiendo la mano en agua tibia con sal. Después los ejercicios se deben realizar durante 40 minutos. El resto del día conviene realizar múltiples repeticiones, entre 20 y 100 veces cada hora, según la tolerancia al dolor, para no perder lo ganado durante la mañana.

Finalmente, el ejercicio de cerrar el puño pasivamente con la otra mano, y soltarlo mientras se mantiene el puño cerrado activamente también ayuda a flexibilizar los dedos.

Después de seis semanas de ejercicios asistidos, puede continuar con ejercicios de flexión activa de dedos y cierre de puño, sin ayuda de la otra mano pero sin resistencia, es decir, sin pelota ni otros elementos en la palma de la mano!! Son los mismos ejercicios que antes, pero sin ayudarse con la otra mano, y que se deben practicar durante seis semanas más.

Los ejercicios activos contra resistencia deben evitarse hasta transcurridas 12 semanas desde la lesión. Hasta entonces, los ejercicios deben realizarse de forma progresiva y controlada.

Una inmovilización prolongada, un ejercicio muy brusco, un cierre de puño activo contra resistencia, el tabaco, los corticoides, un traumatismo muy severo y una pobre técnica quirúrgica pueden contribuir al fracaso de la reparación del tendón. Normalmente las reparaciones de tendones requieren incisiones amplias en la piel. No es frecuente reparar el tendón con buena calidad por una incisión pequeña.

El fracaso puede ocurrir por rotura del tendón o por adherencia del tendón. La rotura de una tenorrafia es una emergencia, y requiere de intervención quirúrgica inmediata. Las adherencias de tendones se diagnostican más allá de las 8 semanas, y suelen necesitar reintervención pero no constituyen una urgencia quirúrgica.

Estructura desmoronándose

No dude en contactar con nosotros si se le ha complicado una lesión de tendón flexor.

Muchas veces observamos que los pacientes tienen poca información o no la han entendido bien en los primeros días tras la intervención. Para mejorar la comunicación con el médico que le atiende, recomendamos también leer nuestro post para preparar la visita médica.

Otras entradas sobre tendones y cirugía de mano:

  1. Lesión de poleas y tendones. Explica cómo las poleas afectan la excursión de los tendones d ela mano.
  2. Lesión de tendones de la mano. Explica cómo reparar un tendón.
  3. Dolor en cicatrices de dedos. Explica cómo dar masajes y educar la sensibilidad después de cirugía de la mano.

Lesiones de Poleas y Tendones de la Mano

La mano
La mano
La función de la mano depende de numerosas estructuras, desde piel, grasa, tendón, hueso hasta las poleas y los nervios

Las lesiones de poleas de los tendones flexores constituyen uno de los diagnósticos más complejos en cirugía de la mano. Los tendones flexores se deslizan por el canal flexor de los dedos, que está constituido por bandas colágenas paralelas y cruzadas, denominadas poleas. Las poleas tienen como función principal mantener el tendón flexor próximo al hueso para conservar el  “momento de fuerza”.

Las poleas más importantes para la flexión de dedos son la A2 y A4, aunque algunos autores defienden que el resto de poleas también tienen cierta importancia para la flexión. La polea A2 se encuentra sobre la falange proximal, mientras que la A4 sobre la falange media. La lesión de poleas suele tener lugar en traumatismos masivos sobre los dedos.

La ausencia de poleas produce un desplazamiento anterior (palmar) del tendón, que limita enormemente su excursión, y produce una imagen típica de  cuerda de arco.
Cuerda de arco tendinoso
La imagen muestra una importante limitación funcional debido a la presencia de “cuerda de arco tendinoso”, que impide la flexión del dedo.

La lesión de poleas requiere de una planificación para su corrección. La reconstrucción de poleas es un proceso que se realiza en dos tiempos quirúrgicos. En el primer tiempo, se deben eliminar todos los restos cicatriciales de canal flexor, y lograr una movilidad pasiva completa mediante las artrolisis necesarias. Como condición indispensable para la cirugía, el dedo debe presentar buena sensibilidad, y las lesiones que pudieran haber ocurrido sobre nervios deben estar reparadas.

Para la reconstrucción de las poleas es necesario utilizar injertos de tendón. Se coloca una varilla de silicona de 4-mm de ancho en el futuro canal flexor. Alrededor de ella, de forma anular, se coloca el tendón pasando por debajo del aparato extensor en el caso de una polea A2 o por encima del aparato extensor en el caso de una polea A4.  Se dan al menos 3 vueltas de injerto de tendón dando tensión a la reconstrucción pero permitiendo el deslizamiento de la varilla. La punta de la varilla se fija en la falange distal a los restos de canal flexor, mientas que el cabo proximal, en palma de mano o en muñeca, se deja suelto. El cierre de las heridas se debe realizar de forma concienzuda para evitar la exposición del implante de silicona, preferiblemente con suturas de monofilamento no absorbible según Allgöwer.

Es fundamental para el éxito de la intervención iniciar la terapia física y rehabilitación de forma inmediatas. El vendaje debe ser mínimo para facilitar el movimiento en el máximo rango articular desde el día siguiente de la intervención. Se debe vigilar durante el proceso de rehabilitación que no falle ninguna de las suturas. Las suturas se pueden retirar transcurridas 2 semanas y continuar la terapia durante 3 meses, hasta lograr que el dedo se encuentre totalmente flexible y haya cedido el edema.
Si usted ha sufrido una lesión de un tendón o presenta una cuerda de arco, no dude en pedirnos cita para una valoración.