Laceraciones de Tendones de la Mano

Lesiones de mano
Lesiones de mano
Los movimientos finos de la mano se ven afectados en las lesiones de tendones flexores debido a su relación importante con los músculos lumbricales de la mano.

Uno de los problemas tratados con más frecuencia  en cirugía de la mano son las secciones de los tendones flexores. El movimiento fino de la mano depende de forma importante de los tendones flexores, ya que se encuentran en íntima relación con los músculos lumbricales. Los tendones flexores se suelen dañar en traumatismos severos de la mano, así como por laceración o sección por instrumentos cortantes como cuchillos.

Los tendones flexores en los dedos se encuentran localizados en el  canal flexor y se rodean de importantes estructuras formadas por fibras paralelas y oblicuas que se denominan  poleas y que se encargan de mantener el momento de fuerza del tendónLas laceraciones de tendones flexores cuando ocurren en los dedos pueden tener lugar a dos niveles:

  1. En la sección de flexor en zona I la lesión ocurre distal a la inserción del tendón flexor superficial, por lo que sólo se corta el tendón flexor profundo.
  2. La sección de flexor en zona II ocurre proximal a la inserción del flexor superficial, por lo generalmente se acompañan la lesión de flexor superficial y profundo. La sección de flexor en zona II tiene peor pronóstico funcional ya que es más frecuente la formación de cicatrices entre los tendones y con las poleas, siendo más frecuente la necesidad de realizar tenolisis y artrolisis.
La sección de un tendón flexor es una indicación de cirugía urgente. La reparación de los tendones flexores, conocida como tenorrafia, idealmente debe realizarse de forma inmediata, o al menos antes de las siguientes 48 horas.  Cuando no se realiza la reparación tendinosa, puede tener lugar una  retracción de los cabos de sección creando un defecto, en el que el organismo comienza un proceso de cicatrización, por lo que se pierde el espacio natural por el que discurre el tendón. Además el cabo proximal se acorta y cada vez resulta más dificultosa su reparación.

La reparación de los tendones flexores debe realizarse cómodamente por un abordaje amplio. En algunas ocasiones, los pacientes se sorprenden, ya que la herida inicial era mínima. Los objetos corto-punzantes pueden producir lesiones muy extensas en profundidad a través de heridas muy pequeñas. Para una correcta exploración quirúrgica de la herida es necesario realizar un abordaje estándar tipo Brunner y diagnosticar otras posibles lesiones como las de los nervios o las arterias colaterales.

 Una vez identificada la zona de lesión del tendón flexor es necesario recuperar los cabos de sección. Normalmente el propio mecanismo de lesión abre una zona del canal flexor por el cual realizar la reparación. En cualquier caso, si no hubiera espacio suficiente para realizar la reparación, es necesario realizar una pequeña apertura en el canal flexor, siempre preservando las poleas más importantes, como son la A2 y la A4.

Lesiones de tendones

Flexionando la punta del dedo generalmente se identifica el cabo distal, mientras que para recuperar el cabo proximal es necesario flexionar la articulación metacarpofalángica, la muñeca y a veces exprimir distalmente la musculatura flexora del antebrazo. Cuando estas maniobras no son exitosas, es necesario realizar una pequeña apertura en la palma de la mano. Por allí se recupera el tendón, se pasa una sonda de silicona (tipo sonda urinaria pediátrica) hacia la punta del dedo y se sutura el cabo proximal a la sonda. Al tirar de la sonda desde la herida original se traslada el cabo proximal del tendón hacia la zona de lesión, y se puede entonces iniciar la tenorrafia.

 Los cabos se preparan para su reparación sosteniéndolos mediante una aguja cruzada entre polea y tendón. Siempre se debe evitar la manipulación de la punta de los cabos para no empeorar su calidad. La reparación debe realizarse utilizando sutura con aguja cilíndrica, con al menos 6 cabos que crucen la tenorrafia. Nuestra sutura preferida es la de tipo Kessler  con polipropileno 4/0 acompañada de 2 puntos de sutura en forma de U y finalmente una sutura epitendinosa continua de polipropileno 6/0 descrita por Silfverskiöld.
 
Al finalizar la reparación conviene verificar que la tenorrafia puede desplazarse cómodamente por el interior del canal flexor. Una reparación de tendón de calidad dudosa debe repetirse ya que con gran diferencia lo más probable es que se rompa durante la fase de rehabilitación.

La fase de rehabilitación debe ser supervisada por el cirujano responsable ya que la rotura accidental de la tenorrafia durante la rehabilitación constituye una urgencia que debe tratase de igual manera que la lesión original.

Si usted ha sufrido una lesión de tendón flexor, no dude en contactar con nosotros para una valoración.

Lesiones de Poleas y Tendones de la Mano

La mano
La mano
La función de la mano depende de numerosas estructuras, desde piel, grasa, tendón, hueso hasta las poleas y los nervios

Las lesiones de poleas de los tendones flexores constituyen uno de los diagnósticos más complejos en cirugía de la mano. Los tendones flexores se deslizan por el canal flexor de los dedos, que está constituido por bandas colágenas paralelas y cruzadas, denominadas poleas. Las poleas tienen como función principal mantener el tendón flexor próximo al hueso para conservar el  “momento de fuerza”.

Las poleas más importantes para la flexión de dedos son la A2 y A4, aunque algunos autores defienden que el resto de poleas también tienen cierta importancia para la flexión. La polea A2 se encuentra sobre la falange proximal, mientras que la A4 sobre la falange media. La lesión de poleas suele tener lugar en traumatismos masivos sobre los dedos.

La ausencia de poleas produce un desplazamiento anterior (palmar) del tendón, que limita enormemente su excursión, y produce una imagen típica de  cuerda de arco.
Cuerda de arco tendinoso
La imagen muestra una importante limitación funcional debido a la presencia de “cuerda de arco tendinoso”, que impide la flexión del dedo.

La lesión de poleas requiere de una planificación para su corrección. La reconstrucción de poleas es un proceso que se realiza en dos tiempos quirúrgicos. En el primer tiempo, se deben eliminar todos los restos cicatriciales de canal flexor, y lograr una movilidad pasiva completa mediante las artrolisis necesarias. Como condición indispensable para la cirugía, el dedo debe presentar buena sensibilidad, y las lesiones que pudieran haber ocurrido sobre nervios deben estar reparadas.

Para la reconstrucción de las poleas es necesario utilizar injertos de tendón. Se coloca una varilla de silicona de 4-mm de ancho en el futuro canal flexor. Alrededor de ella, de forma anular, se coloca el tendón pasando por debajo del aparato extensor en el caso de una polea A2 o por encima del aparato extensor en el caso de una polea A4.  Se dan al menos 3 vueltas de injerto de tendón dando tensión a la reconstrucción pero permitiendo el deslizamiento de la varilla. La punta de la varilla se fija en la falange distal a los restos de canal flexor, mientas que el cabo proximal, en palma de mano o en muñeca, se deja suelto. El cierre de las heridas se debe realizar de forma concienzuda para evitar la exposición del implante de silicona, preferiblemente con suturas de monofilamento no absorbible según Allgöwer.

Es fundamental para el éxito de la intervención iniciar la terapia física y rehabilitación de forma inmediatas. El vendaje debe ser mínimo para facilitar el movimiento en el máximo rango articular desde el día siguiente de la intervención. Se debe vigilar durante el proceso de rehabilitación que no falle ninguna de las suturas. Las suturas se pueden retirar transcurridas 2 semanas y continuar la terapia durante 3 meses, hasta lograr que el dedo se encuentre totalmente flexible y haya cedido el edema.
Si usted ha sufrido una lesión de un tendón o presenta una cuerda de arco, no dude en pedirnos cita para una valoración.