Lesiones Degenerativas del Pulgar

Rizartrosis
Rizartrosis
Las lesiones del pulgar de causa degenerativa son bastante frecuentes. La rizartrosis es la que más vemos en consulta.

Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.

La degeneración de la articulación de la base del pulgar se debe a una laxitud de los ligamentos, si bien en algunos casos también se puede deber a una forma particular del hueso metacarpiano. La laxitud de los ligamentos permite que el metacarpiano no se encuentre completamente alineado sobre la articulación, creando zonas de roce en la articulación, que se hace más dolorosa al coger peso o realizar esfuerzos.

En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.

Cuando la articulación se encuentra dañada, es necesario quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía. Después de una trapeciectomía los síntomas dolorosos suelen ceder.

La trapeciectomía se puede realizar con anestesia del brazo, en régimen de media estancia, y puede acompañarse o no de reconstrucción de ligamentos. Los pacientes suelen mejorar del dolor, pueden realizar más actividades, pero a veces notan una  pérdida de fuerza.

Movimientos de pulgar en primates.
La oposición de pulgar nos ha permitido el desarrollo como especie. Mientras que en primates no humanos la mano permanece en posición de flexión extrínseca y pulgar que no logra la misma superficie de contacto ni rango articular en la oposición

Otra de las lesiones degenerativas más frecuentes en el pulgar es la lesión de su tendón extensor. El tendón extensor del pulgar, conocido en términos médicos como extensor pollicis longus se encuentra expuesto a diferentes patologías que pueden producir su rotura, lo que impide extender y elevar el pulgar.

La rotura más típica del tendón extensor del pulgar se debe a la artritis reumatoide, en la que los efectos inflamatorios de la enfermedad, unida al tratamiento con corticoides y antiinflamatorios, favorece la rotura del tendón. Otro motivo frecuente es la rotura por roce tras una fractura de hueso radio. También se pueden producir roturas espontáneas que limitan la extensión interfalángica del pulgar. Finalmente pueden ocurrir lesiones del tendón por traumatismos o por corte con cuchillo en accidentes caseros.

La rotura de tendón extensor del pulgar tiene buena solución siguiendo ciertas pautas conocidas. En caso de que la lesión se deba a un traumatismo o corte, el tendón se puede reparar directamente, cuidando la rehabilitación postoperatoria.

En el caso de roturas que no han sucedido tras un traumatismo, suele ser necesario utilizar un tendón cercano que sustituya al tendón dañado, mediante una transferencia tendinosa. Esto se debe a que las lesiones atriccionales desgastan el tendón en una longitud considerable, y ya no es posible unir los extremos. Se trata de una intervención con mínimas incisiones que se realiza en régimen ambulatorio, anestesiando el brazo, y el paciente puede dormir en su domicilio.

Uso del dedo pulgar
El uso de los pulgares depende de la estabilidad de la columna del pulgar.

Posteriormente es necesario proteger la reconstrucción con férula, para iniciar la rehabilitación suave transcurridas unas semanas. Los resultados suelen ser excelentes, logrando la recuperación casi completa del movimiento.

Lesión (parálisis) del Nervio Radial

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La parálisis del nervio radial se suelen deber a traumatismos directos sobre el nervio y a fracturas del hueso húmero, y cursan con imposibilidad para la extensión de la muñeca y los dedos. Este tipo de lesiones suele afectar tanto a la parte que se encarga del movimiento como a las zonas de sensibilidad, como los dedos pulgar e índice principalmente. Es necesario evaluar detenidamente el movimiento de los dedos tras la lesión.

Las lesiones del nervio radial en el brazo tienen peor pronóstico porque afectan al nervio más en profundidad y lesionan la parte que se encarga de mover los dedos. Las lesiones del nervio radial que cursan con heridas se benefician de revisar la situación del nervio en el mismo momento de la urgencia. Cuando la parálisis radial ocurre después de un traumatismo sin herida, se suele esperar 8 semanas a ver si hay algo de recuperación. Si no se observa recuperación es necesario comprobar quirúrgicamente la situación del nervio. En estas ocasiones suele ser necesario utilizar injertos de nervio para evitar la zona de cicatriz del nervio.

En el peor de los casos, en lesiones que ocurrieron hace más de un año, la reparación del nervio ya logra recuperar la función, y es necesario utilizar otros tendones para dar movimiento a los dedos. No es necesario fijar (artrodesar) la muñeca, ya que otros tendones pueden ayudar a extender la muñeca, así como el pulgar y el resto de dedos (más información sobre lesiones de tendón extensor aquí).

La cirugía de injertos de nervio, así como la de transferencia de tendones, se puede realizar en régimen de ingreso de un día. Después de la intervención es necesario colocar una férula de yeso durante tres semanas hasta lograr la cicatrización de los nervios o tendones. Los resultados de la reparación nerviosa y de la cirugía de tendones suelen ser muy favorables, y los pacientes notan una gran mejoría de su situación.

Algunas lesiones de nervio radial cogidas a tiempo pueden tener una recuperación excelente, y AQUÍ podéis leer un ejemplo.

Parálisis de Nervio Peroneo

Lesión de nerivo peroneo
El nervio peroneo se encarga de extender el tobillo, y es imprescindible para iniciar la marcha, ya que es necesario elevar la punta del pie para caminar.

Las luxaciones de rodilla se deben a traumatismos importantes que producen la lesión de varios ligamentos dentro de la articulación y de los tendones que la envuelven. Pero además, a nivel de la rodilla pasa el nervio peroneo, también conocido como nervio ciático poplíteo externo (CPE).

El nervio peroneo es un nervio importante para el funcionamiento del pie. Se encarga de dar movimiento para la extensión del tobillo, ya que inerva la musculatura del compartimento anterior y lateral de la pierna, incluyendo entre otros al músculo tibial anterior.

El nervio peroneo pasa por un trayecto alrededor de la cabeza del peroné, cerca de la articulación de la rodilla, donde se encuentra en un lugar relativamente fijo. De tal manera, cuando se produce una luxación de rodilla, el punto fijo del nervio impide que se pueda deslizar. En cambio el nervio se estira, produciendo una lesión avulsiva que cicatriza en forma de neuroma en continuidad del nervio peroneo.

Este tipo de lesiones deja paralizada la musculatura que extiende el tobillo, lo que produce un pie equino, que dificulta enormemente la deambulación.

La lesión del nervio peroneo por luxación de rodilla produce pie equino, y esta situación tiene difícil reparación.

Es infrecuente conseguir la extensión del pie sólo mediante intervención sobre el nervio. En casi todos los casos es necesario recurrir a cirugía sobre los tendones del pie. La técnica más establecida es la trasferencia de tendones, lo que junto con el uso de férulas y la reeducación de la marcha permite a los pacientes el retorno a la deambulación.

Dicha intervención puede realizarse bajo anestesia raquídea, en régimen de media estancia, y permite el retorno a la deambulación sin férula.

Si este puede ser su caso, no dude en contactar con nosotros.