Los Tractores No Son Juguetes. Traumatismos Severos del Pie.

Tractor

Quizás uno de los asuntos que más desolado me deja cada verano son las lesiones por tractores en niños. Y con este post quiero tratar de concienciar a los adultos de lo siguiente:

Los tractores no son juguetes

Con la llegada del verano, muchos niños acuden de visita veraniega al campo y a los pueblos. Allí se ven expuestos a diferentes situaciones no habituales, entre las cuales está el contacto con los tractores.

Los tractores son vehículos catalogados en el área de vehículo industrial, que alcanzan velocidades pequeñas pero con muchísima potencia y peso. Su diseño no tiene en cuenta medidas de seguridad pasiva.

Lamentablemente cada año nos encontramos en la puerta de urgencias con niños que han tenido un accidente de tráfico con un tractor. Normalmente se deben a aplastamientos muy severos, a veces con amputación y pérdida del riego sanguíneo, con el consiguiente riesgo de gangrena.

Además hay que tener en cuenta que las ruedas de los tractores suelen tener una altísima contaminación por estiércol, escombros y heces de animales. Esto complica enormemente cualquier lesión causada por estos vehículos.

En ocasiones como resultado de un juego o una actividad lúdica, hemos tenido la desafortunada ocasión de atender niños accidentados por tractor. Es frecuente además los vehículos estén funcionando, por lo que suelen acompañar la responsabilidad de un adulto.

Las lesiones más típicas son la amputación, fractura, lesión cutánea extensa, amputación de dedos, lesión de los tendones, lesión de nervios y finalmente y más grave, la lesión de las arterias y consiguiente isquemia y necrosis.

La solución quirúrgica para los casos de aplastamiento por tractor suele ser muy compleja.

El propio día de la lesión hay que determinar qué parte de la lesión se puede recuperar con técnicas de microcirugía y qué parte debe esperar a la observación. Normalmente se necesitan varios días e incluso semanas para que las lesiones de los tejidos blandos se delimiten y podamos valorar de forma segura qué partes de la piel, tendones, nervios, huesos o músculos se van a gangrenar y habrá que quitar.

Si nuestra intención es reconstruir y disminuir al máximo los requerimientos de amputación, lo habitual es necesitar varios desbridamientos seguidos de la cobertura de heridas con piel de otra parte del cuerpo, en forma de injertos o colgajos microquirúrgicos.

Este gesto se debe acompañar de estabilización de los huesos, bien de forma definitiva si hay fracturas, o bien de forma temporal si sólo es para proteger la reconstrucción y la posición funcional del pie. Nosotros solemos utilizar fijadores externos para cuidar la posición del pie y evitar el pie equino, manteniendo la flexión dorsal del pie en 90º.

A veces, lamentablemente no queda más remedio que ampiutar el pie destruido.

 

Por favor, no deje que los niños se acerquen o monten a los tractores. No son juguetes, son vehículos industriales.

Parálisis de Nervio Peroneo

Lesión de nerivo peroneo
El nervio peroneo se encarga de extender el tobillo, y es imprescindible para iniciar la marcha, ya que es necesario elevar la punta del pie para caminar.

Las luxaciones de rodilla se deben a traumatismos importantes que producen la lesión de varios ligamentos dentro de la articulación y de los tendones que la envuelven. Pero además, a nivel de la rodilla pasa el nervio peroneo, también conocido como nervio ciático poplíteo externo (CPE).

El nervio peroneo es un nervio importante para el funcionamiento del pie. Se encarga de dar movimiento para la extensión del tobillo, ya que inerva la musculatura del compartimento anterior y lateral de la pierna, incluyendo entre otros al músculo tibial anterior.

El nervio peroneo pasa por un trayecto alrededor de la cabeza del peroné, cerca de la articulación de la rodilla, donde se encuentra en un lugar relativamente fijo. De tal manera, cuando se produce una luxación de rodilla, el punto fijo del nervio impide que se pueda deslizar. En cambio el nervio se estira, produciendo una lesión avulsiva que cicatriza en forma de neuroma en continuidad del nervio peroneo.

Este tipo de lesiones deja paralizada la musculatura que extiende el tobillo, lo que produce un pie equino, que dificulta enormemente la deambulación.

La lesión del nervio peroneo por luxación de rodilla produce pie equino, y esta situación tiene difícil reparación.

Es infrecuente conseguir la extensión del pie sólo mediante intervención sobre el nervio. En casi todos los casos es necesario recurrir a cirugía sobre los tendones del pie. La técnica más establecida es la trasferencia de tendones, lo que junto con el uso de férulas y la reeducación de la marcha permite a los pacientes el retorno a la deambulación.

Dicha intervención puede realizarse bajo anestesia raquídea, en régimen de media estancia, y permite el retorno a la deambulación sin férula.

Si este puede ser su caso, no dude en contactar con nosotros.