Parálisis de Nervio Peroneo

Lesión de nerivo peroneo
El nervio peroneo se encarga de extender el tobillo, y es imprescindible para iniciar la marcha, ya que es necesario elevar la punta del pie para caminar.

Las luxaciones de rodilla se deben a traumatismos importantes que producen la lesión de varios ligamentos dentro de la articulación y de los tendones que la envuelven. Pero además, a nivel de la rodilla pasa el nervio peroneo, también conocido como nervio ciático poplíteo externo (CPE).

El nervio peroneo es un nervio importante para el funcionamiento del pie. Se encarga de dar movimiento para la extensión del tobillo, ya que inerva la musculatura del compartimento anterior y lateral de la pierna, incluyendo entre otros al músculo tibial anterior.

El nervio peroneo pasa por un trayecto alrededor de la cabeza del peroné, cerca de la articulación de la rodilla, donde se encuentra en un lugar relativamente fijo. De tal manera, cuando se produce una luxación de rodilla, el punto fijo del nervio impide que se pueda deslizar. En cambio el nervio se estira, produciendo una lesión avulsiva que cicatriza en forma de neuroma en continuidad del nervio peroneo.

Este tipo de lesiones deja paralizada la musculatura que extiende el tobillo, lo que produce un pie equino, que dificulta enormemente la deambulación.

La lesión del nervio peroneo por luxación de rodilla produce pie equino, y esta situación tiene difícil reparación.

Es infrecuente conseguir la extensión del pie sólo mediante intervención sobre el nervio. En casi todos los casos es necesario recurrir a cirugía sobre los tendones del pie. La técnica más establecida es la trasferencia de tendones, lo que junto con el uso de férulas y la reeducación de la marcha permite a los pacientes el retorno a la deambulación.

Dicha intervención puede realizarse bajo anestesia raquídea, en régimen de media estancia, y permite el retorno a la deambulación sin férula.

Si este puede ser su caso, no dude en contactar con nosotros.

Lesiones de Poleas y Tendones de la Mano

La mano
La mano
La función de la mano depende de numerosas estructuras, desde piel, grasa, tendón, hueso hasta las poleas y los nervios

Las lesiones de poleas de los tendones flexores constituyen uno de los diagnósticos más complejos en cirugía de la mano. Los tendones flexores se deslizan por el canal flexor de los dedos, que está constituido por bandas colágenas paralelas y cruzadas, denominadas poleas. Las poleas tienen como función principal mantener el tendón flexor próximo al hueso para conservar el  “momento de fuerza”.

Las poleas más importantes para la flexión de dedos son la A2 y A4, aunque algunos autores defienden que el resto de poleas también tienen cierta importancia para la flexión. La polea A2 se encuentra sobre la falange proximal, mientras que la A4 sobre la falange media. La lesión de poleas suele tener lugar en traumatismos masivos sobre los dedos.

La ausencia de poleas produce un desplazamiento anterior (palmar) del tendón, que limita enormemente su excursión, y produce una imagen típica de  cuerda de arco.
Cuerda de arco tendinoso
La imagen muestra una importante limitación funcional debido a la presencia de “cuerda de arco tendinoso”, que impide la flexión del dedo.

La lesión de poleas requiere de una planificación para su corrección. La reconstrucción de poleas es un proceso que se realiza en dos tiempos quirúrgicos. En el primer tiempo, se deben eliminar todos los restos cicatriciales de canal flexor, y lograr una movilidad pasiva completa mediante las artrolisis necesarias. Como condición indispensable para la cirugía, el dedo debe presentar buena sensibilidad, y las lesiones que pudieran haber ocurrido sobre nervios deben estar reparadas.

Para la reconstrucción de las poleas es necesario utilizar injertos de tendón. Se coloca una varilla de silicona de 4-mm de ancho en el futuro canal flexor. Alrededor de ella, de forma anular, se coloca el tendón pasando por debajo del aparato extensor en el caso de una polea A2 o por encima del aparato extensor en el caso de una polea A4.  Se dan al menos 3 vueltas de injerto de tendón dando tensión a la reconstrucción pero permitiendo el deslizamiento de la varilla. La punta de la varilla se fija en la falange distal a los restos de canal flexor, mientas que el cabo proximal, en palma de mano o en muñeca, se deja suelto. El cierre de las heridas se debe realizar de forma concienzuda para evitar la exposición del implante de silicona, preferiblemente con suturas de monofilamento no absorbible según Allgöwer.

Es fundamental para el éxito de la intervención iniciar la terapia física y rehabilitación de forma inmediatas. El vendaje debe ser mínimo para facilitar el movimiento en el máximo rango articular desde el día siguiente de la intervención. Se debe vigilar durante el proceso de rehabilitación que no falle ninguna de las suturas. Las suturas se pueden retirar transcurridas 2 semanas y continuar la terapia durante 3 meses, hasta lograr que el dedo se encuentre totalmente flexible y haya cedido el edema.
Si usted ha sufrido una lesión de un tendón o presenta una cuerda de arco, no dude en pedirnos cita para una valoración.