Qué Hacer Cuando Te Quemas

Las quemaduras menores son lesiones bastante frecuentes en accidentes domésticos o laborales. Suelen deberse a pequeños despistes o errores de cálculo. Las quemaduras menores no suelen deberse a incendios o accidentes graves. En esta entrada del blog  intentaremos dar unos consejos para quemaduras pequeñas.  Las quemaduras menores pueden tratarse de forma ambulatoria o en domicilio, mientras que las graves requieren ingreso hospitalario y valoración quirúrgica y de medicina intensiva.

¿Qué tipos de quemadura hay?

  1. Primer grado: son las más superficiales y se manifiestan por piel enrojecida. La más típica es la quemadura después de tomar el sol (eritema solar). A veces puede evolucionar a ampolla si profundiza. Después de una quemadura de primer grado no queda cicatriz.
  2. Segundo grado: son quemaduras de “espesor parcial”, no todas las capas de la piel están quemadas.  Se pueden dividir en superficiales y profundas. Las más superficiales pueden cicatrizar sin apenas cicatriz ya que las células de la piel pueden crecer desde las zonas profundas y desde los folículos pilosos. Las quemaduras de segundo grado profundas pueden dejar cicatriz e incluso necesitar cirugía, ya que casi no quedan células de la piel para regenerar la quemadura.
  3. Tercer grado: en este caso todas las capas de la piel se han quemado. Necesitan cirugía para su tratamiento, y siempre dejan cicatriz. Son quemaduras graves que necesitan atención médica urgente.
  4. Cuarto grado:  en estas quemaduras, además de la piel se queman tejidos profundos como grasa, tendones o nervios.

¿Qué hay que hacer tras la quemadura?: La Urgencia

Después del susto inicial tras el accidente que ha originado la quemadura, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que apagamos el fuego o la fuente de calor que originó la quemadura. Si el accidente desemboca en un incendio avise al 112 y grite FUEGO pidiendo ayuda a las personas cercanas. Los primeros momentos son los más fáciles para apagar un fuego.

Una vez que está claro que ha sido un accidente menor, como por ejemplo salpicadura de aceite hirviendo, escaldadura por vapor, agua caliente… Lo primero que hay que hacer es lavar la zona de la quemadura con agua fresca abundante y jabón. El agua alivia mucho la molestia inicial. El jabón puede ser cualquier jabón de tocador, no es necesario ningún jabón especial, tampoco “jabón de lagarto”. El chorro de agua fresca sobre la quemadura produce una sensación refrescante que alivia mucho el picor.

Una vez bien limpia la zona hay que evaluar la extensión de la quemadura. Normalmente no recomendaría el cuidado de quemaduras en el domicilio si las quemaduras son mayores de 3 ó 4 cm de diámetro, salvo que sea personal sanitario o tenga experiencia. Una visita al médico siempre es conveniente.

Trascurridos unos minutos (normalmente 30-45) podrá ver si comienza a aparecer ampolla en la zona. Si sólo persiste el eritema (piel roja) será una quemadura de primer grado. Si aparece ampolla será de segundo grado. En ese tiempo, la quemadura es molesta. Hay tres maneras de calmar la molestia:

  1. Pomadas: las pomadas por si misma sólo alivian las molestias de la quemadura parcialmente. Las más reconocidas contienen vaselina o productos oleosos. Hay quien incluso recomienda untar aceite de oliva, aunque yo no suelo recomendarlo porque es líquido y se escurre, y queda muy poco en la quemadura. Las pomadas con corticoides ayudan bastante. Hay que evitar poner productos extraños, como por ejemplo pasta de dientes o soluciones de bicarbonato.
  2. Vendaje: Los vendajes sobre quemaduras deben ser suaves y confortables. La zona de la quemadura se cubre primero con un apósito que tenga abundante contenido en lubricante oleoso, como por ejemplo vaselina. Con esto se evita que las gasas se peguen a la quemadura, ya que al quitarlas puede ser bastante molesto. Si no tiene apósitos oleosos en domicilio, bastará con poner una buena cantidad de vaselina, de 1 ó 2 mm de espesor sobre la quemadura, y gasas encima. Después puede vendar con venda tipo “crepé” o venda habitual de farmacia.
  3. Medidas posturales: es fundamental que si la quemadura ocurre en manos o pies, se pongan hacia arriba. Si dejamos una mano con una quemadura hacia abajo, la sangre se remansa y la mano se hincha más, duele más y la quemadura puede profundizar. Al elevar la mano, se deshincha, duele menos y profundiza menos.
  4. Calmantes (analgesia), como por ejemplo con fármacos del tipo paracetamol, metamizol, antiinflamatorios.
  5. Medidas preventivas: la más fundamental es NO FUMAR. El consumo de tabaco hace que la quemadura profundice ya que el tabaco cierra las arterias, y no llega el nutrimento suficiente a la quemadura. Evite el consumo de tabaco después de quemarse.

En general el uso de antibióticos en quemaduras no se recomienda.

Qué hacer cuando uno se quema
Las quemaduras son lesiones frecuentes que tienen un tratamiento sencillo si son pequeñas y poco profundas.

¿Cómo se cuida la quemadura?: Fases de la Quemadura

Una de las dudas típicas llega cuando al quitar el vendaje aparece la ampolla.¿Se debe abrir la ampolla de una quemadura? La respuesta no está clara, y hay motivos a favor y en contra para abrir las ampollas y vaciarlas. Realmente me parece poco importante ya que no cambia claramente el curso de la quemadura.

Mi consejo es que si la ampolla está perfectamente formada y no se ha roto, es mejor dejarla estar ya que suele ser indolora. A veces la ampolla se rompe por sí sola y se vacía. En tal caso recomendaría eliminar la piel que se ha quedado despegada. Esto puede hacerse en domicilio con una tijera bien limpia, pero si como decimos la quemadura es de más de 3-4 cm conviene acudir al médico para eliminar esa piel en mejores condiciones utilizando material estéril.

Ampolla quemadura superficial
Ampolla formada tras una quemadura superficial por aceite.

Igual que en el momento del accidente, la ampolla se puede lavar con agua y jabón. Si he ha roto y se ha despegado la piel y la recortamos, la herida que queda suele picar bastante. Lávela con agua y jabón abundantes, frontándola suavemente y haciendo espuma con el jabón. El chorro de agua fresca le aliviará.

Una vez limpia, el siguiente paso es similar al momento del accidente: pomada oleosa, apósito vaselinado, vendaje suave, mano en alto (o pie si corresponde) y no fumar.

El cambio del vendaje puede realizarse cada 48 o 72 horas.

Cuando la suerte hace que la quemadura afecte a zonas planas, sin curvas ni articulaciones, puede tratarse bien la quemadura con apósitos hidrocoloides que stán disponibles en algunas farmacias. Después de lavar con agua y jabón puede aplicar el apósito y cubrir la ampolla o la zona quemada. No es necesario cambiar el apósito hasta que se despegue sólo. Es muy confortable y para quitarlo muy poco molesto.

Las quemaduras más profundas tardar varios días en “dar la cara” hasta que se comprueba correctamente la profundidad.

El tiempo habitual necesario para que se termine de curar la quemadura oscila entre los 10 y 14 días.

Después la piel regenerada está de color rosa (cara), rojo (manos) o incluso violáceo (típico de las piernas). Esto es normal y nunca es definitivo. Es cuestión de tiempo que la cicatriz vaya mejorando poco a poco en las siguientes semanas. SI las quemaduras fueron profundas mejorarán a lo largo de meses e incluso hasta dos años después podrá seguir mejorando. Lo normal en quemaduras pequeñas de las manos es que queden rojas unas semanas y vaya desvaneciendo poco a poco.

Las cicatrices de las quemaduras, al igual que todas las cicatrices, se benefician de masajes de 20 minutos al día, sobre todo si quedaron duras al terminar la cicatrización. Además se favorece la sensibilidad, ya que al principio está alterada y parece que molesta al tocar.

Cuando las quemaduras son profundas y dejan cicatriz, conviene realizar una consulta médica para valorar las secuelas cicatriciales. Existen multitud de procedimientos para mejorar las ciatrices de quemaduras. Si quiere puede consultar más información sobre quemaduras faciales en este enlace.

¿Cuándo es necesario acudir al médico?: Unos consejos

Las quemaduras de primer grado no suelen requerir un tratamiento médico específico, y pueden ser tratadas en el domicilio. En general conviene beber mucha agua y aplicar abundante crema hidratante entre 4 y 6 veces al día. Las quemaduras solares suelen ser de primer grado y suelen afectar una superficie bastante grande del cuerpo. En personas sanas, no es necesario más que hidratar bebiendo agua y con crema. Si el paciente tiene otras complicaciones, como por ejemplo alteración del nivel de conciencia, o diabetes o deshidratación entonces es necesaria una valoración médica urgente.

Que hacer cuando te quemas

Las quemaduras de segundo grado en adelante forman ampollas, y es recomendable una valoración médica. A veces si son muy pequeñas (yo diría hasta 3-4 centímetros de diámetro) podrían tratarse en el domicilio, siempre que el paciente no tenga otras enfermedades o sea fumador.

CUANDO ACUDIR AL MEDICO:

Si se encuentra en alguna de las siguientes situaciones no dude en acudir al médico de forma urgente:

  1. Quemadura en la cara.
  2. Quemadura en los ojos.
  3. Quemadura de las manos o los pies.
  4. Quemadura de los genitales.
  5. Inhalación de humo.
  6. Quemaduras de tercer grado.
  7. Quemaduras eléctricas.
  8. Quemaduras en bebés.

¿Complica el tabaco la evolución de las quemaduras?

El consumo de tabaco hace que las quemaduras profundicen más. El consumo habitual de tabaco provoca el cierre de las arterias, por lo que las zonas que se quemaron reciben menos aportación de nutrientes, oxígeno, calmantes o incluso antibióticos. Por todo ello pueden presentar peor evolución.

Lesiones Degenerativas del Pulgar

Rizartrosis
Rizartrosis
Las lesiones del pulgar de causa degenerativa son bastante frecuentes. La rizartrosis es la que más vemos en consulta.

Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.

La degeneración de la articulación de la base del pulgar se debe a una laxitud de los ligamentos, si bien en algunos casos también se puede deber a una forma particular del hueso metacarpiano. La laxitud de los ligamentos permite que el metacarpiano no se encuentre completamente alineado sobre la articulación, creando zonas de roce en la articulación, que se hace más dolorosa al coger peso o realizar esfuerzos.

En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.

Cuando la articulación se encuentra dañada, es necesario quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía. Después de una trapeciectomía los síntomas dolorosos suelen ceder.

La trapeciectomía se puede realizar con anestesia del brazo, en régimen de media estancia, y puede acompañarse o no de reconstrucción de ligamentos. Los pacientes suelen mejorar del dolor, pueden realizar más actividades, pero a veces notan una  pérdida de fuerza.

Movimientos de pulgar en primates.
La oposición de pulgar nos ha permitido el desarrollo como especie. Mientras que en primates no humanos la mano permanece en posición de flexión extrínseca y pulgar que no logra la misma superficie de contacto ni rango articular en la oposición

Otra de las lesiones degenerativas más frecuentes en el pulgar es la lesión de su tendón extensor. El tendón extensor del pulgar, conocido en términos médicos como extensor pollicis longus se encuentra expuesto a diferentes patologías que pueden producir su rotura, lo que impide extender y elevar el pulgar.

La rotura más típica del tendón extensor del pulgar se debe a la artritis reumatoide, en la que los efectos inflamatorios de la enfermedad, unida al tratamiento con corticoides y antiinflamatorios, favorece la rotura del tendón. Otro motivo frecuente es la rotura por roce tras una fractura de hueso radio. También se pueden producir roturas espontáneas que limitan la extensión interfalángica del pulgar. Finalmente pueden ocurrir lesiones del tendón por traumatismos o por corte con cuchillo en accidentes caseros.

La rotura de tendón extensor del pulgar tiene buena solución siguiendo ciertas pautas conocidas. En caso de que la lesión se deba a un traumatismo o corte, el tendón se puede reparar directamente, cuidando la rehabilitación postoperatoria.

En el caso de roturas que no han sucedido tras un traumatismo, suele ser necesario utilizar un tendón cercano que sustituya al tendón dañado, mediante una transferencia tendinosa. Esto se debe a que las lesiones atriccionales desgastan el tendón en una longitud considerable, y ya no es posible unir los extremos. Se trata de una intervención con mínimas incisiones que se realiza en régimen ambulatorio, anestesiando el brazo, y el paciente puede dormir en su domicilio.

Uso del dedo pulgar
El uso de los pulgares depende de la estabilidad de la columna del pulgar.

Posteriormente es necesario proteger la reconstrucción con férula, para iniciar la rehabilitación suave transcurridas unas semanas. Los resultados suelen ser excelentes, logrando la recuperación casi completa del movimiento.

Lesión (parálisis) del Nervio Radial

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La parálisis del nervio radial se suelen deber a traumatismos directos sobre el nervio y a fracturas del hueso húmero, y cursan con imposibilidad para la extensión de la muñeca y los dedos. Este tipo de lesiones suele afectar tanto a la parte que se encarga del movimiento como a las zonas de sensibilidad, como los dedos pulgar e índice principalmente. Es necesario evaluar detenidamente el movimiento de los dedos tras la lesión.

Las lesiones del nervio radial en el brazo tienen peor pronóstico porque afectan al nervio más en profundidad y lesionan la parte que se encarga de mover los dedos. Las lesiones del nervio radial que cursan con heridas se benefician de revisar la situación del nervio en el mismo momento de la urgencia. Cuando la parálisis radial ocurre después de un traumatismo sin herida, se suele esperar 8 semanas a ver si hay algo de recuperación. Si no se observa recuperación es necesario comprobar quirúrgicamente la situación del nervio. En estas ocasiones suele ser necesario utilizar injertos de nervio para evitar la zona de cicatriz del nervio.

En el peor de los casos, en lesiones que ocurrieron hace más de un año, la reparación del nervio ya logra recuperar la función, y es necesario utilizar otros tendones para dar movimiento a los dedos. No es necesario fijar (artrodesar) la muñeca, ya que otros tendones pueden ayudar a extender la muñeca, así como el pulgar y el resto de dedos (más información sobre lesiones de tendón extensor aquí).

La cirugía de injertos de nervio, así como la de transferencia de tendones, se puede realizar en régimen de ingreso de un día. Después de la intervención es necesario colocar una férula de yeso durante tres semanas hasta lograr la cicatrización de los nervios o tendones. Los resultados de la reparación nerviosa y de la cirugía de tendones suelen ser muy favorables, y los pacientes notan una gran mejoría de su situación.

Algunas lesiones de nervio radial cogidas a tiempo pueden tener una recuperación excelente, y AQUÍ podéis leer un ejemplo.

Lesiones de Poleas y Tendones de la Mano

La mano
La mano
La función de la mano depende de numerosas estructuras, desde piel, grasa, tendón, hueso hasta las poleas y los nervios

Las lesiones de poleas de los tendones flexores constituyen uno de los diagnósticos más complejos en cirugía de la mano. Los tendones flexores se deslizan por el canal flexor de los dedos, que está constituido por bandas colágenas paralelas y cruzadas, denominadas poleas. Las poleas tienen como función principal mantener el tendón flexor próximo al hueso para conservar el  “momento de fuerza”.

Las poleas más importantes para la flexión de dedos son la A2 y A4, aunque algunos autores defienden que el resto de poleas también tienen cierta importancia para la flexión. La polea A2 se encuentra sobre la falange proximal, mientras que la A4 sobre la falange media. La lesión de poleas suele tener lugar en traumatismos masivos sobre los dedos.

La ausencia de poleas produce un desplazamiento anterior (palmar) del tendón, que limita enormemente su excursión, y produce una imagen típica de  cuerda de arco.
Cuerda de arco tendinoso
La imagen muestra una importante limitación funcional debido a la presencia de “cuerda de arco tendinoso”, que impide la flexión del dedo.

La lesión de poleas requiere de una planificación para su corrección. La reconstrucción de poleas es un proceso que se realiza en dos tiempos quirúrgicos. En el primer tiempo, se deben eliminar todos los restos cicatriciales de canal flexor, y lograr una movilidad pasiva completa mediante las artrolisis necesarias. Como condición indispensable para la cirugía, el dedo debe presentar buena sensibilidad, y las lesiones que pudieran haber ocurrido sobre nervios deben estar reparadas.

Para la reconstrucción de las poleas es necesario utilizar injertos de tendón. Se coloca una varilla de silicona de 4-mm de ancho en el futuro canal flexor. Alrededor de ella, de forma anular, se coloca el tendón pasando por debajo del aparato extensor en el caso de una polea A2 o por encima del aparato extensor en el caso de una polea A4.  Se dan al menos 3 vueltas de injerto de tendón dando tensión a la reconstrucción pero permitiendo el deslizamiento de la varilla. La punta de la varilla se fija en la falange distal a los restos de canal flexor, mientas que el cabo proximal, en palma de mano o en muñeca, se deja suelto. El cierre de las heridas se debe realizar de forma concienzuda para evitar la exposición del implante de silicona, preferiblemente con suturas de monofilamento no absorbible según Allgöwer.

Es fundamental para el éxito de la intervención iniciar la terapia física y rehabilitación de forma inmediatas. El vendaje debe ser mínimo para facilitar el movimiento en el máximo rango articular desde el día siguiente de la intervención. Se debe vigilar durante el proceso de rehabilitación que no falle ninguna de las suturas. Las suturas se pueden retirar transcurridas 2 semanas y continuar la terapia durante 3 meses, hasta lograr que el dedo se encuentre totalmente flexible y haya cedido el edema.
Si usted ha sufrido una lesión de un tendón o presenta una cuerda de arco, no dude en pedirnos cita para una valoración.